La muerte de la posverdad
"No hay hechos, solo interpretaciones"
Bajo esa frase de Nietzsche, del
siglo XIX, se sustentan los postulados de la posverdad. Como la ausencia de una
verdad objetiva universal, la validez de todos los pequeños relatos y la
imposibilidad de jerarquizar estos relatos ante la ausencia de un absoluto
organizador.
Claramente el Hecho no es algo
tangible ni cuantificable directamente. Pero es deducible mediante la suma de interpretaciones
que dé el salen. Si bien el Hecho, “la
verdad” es un ideal el cual solamente sería accesible a un ser omnisciente como
dios, eso no quita que no podamos tratar de acercarnos, cada vez más, a ese
ideal. Siempre inalcanzable, pero aproximándose.
Con la derrota electoral de Trump
parecería derrotada la posverdad en un acto de reafirmación del relato científico-empírico.
Trump encarnaba, y luego de su elección muchos como el florecieron a lo largo
del globo, esa posibilidad de oponerse a lo tangible. Negar el cambio climático,
el racismo, el patriarcado o llamar “paz” a la guerra y “seguridad” a la
inseguridad y últimamente la negación de la pandemia.
En su momento, la posverdad pareció
un golpe a la elite capitalista y su verdad monopólica, dando espacio al
surgimiento de muchos relatos a partir de
un mismo hecho y rechazando “la verdad”. Paradójicamente, termino siendo un
arma mucho más fuerte para la derecha que, ante la ausencia de una verdad
objetiva que la limite, dispone de los medios masivos para hacer valer su
verdad parcial, su interpretación, como la interpretación.
Técnicamente este escrito debería
haberse titulado “¿Es el fin de la posverdad?” pero alimentando la polarizacion, deccidi dejarlo en una afirmacion potencialmente polemica.
Entonces, la derrota de Trump, ¿Marca
el fin de la posverdad? No creo. Quizá en términos políticos represente un
golpe, dado que todos esos pequeños Trumps que habían surgido (Véase Salvini,
Abascal, Bolsonaro, etc) se ven su principal aliado ideológico. Pero una
batalla no significa la guerra, y puede que esta victoria sea una victoria pírrica.
Podemos ver que cuanto más se
aleja un discurso del Hecho (la verdad material sobre la cual construye una interpretación)
más difícil se vuelve sostener ese discurso. Pero más difícil no significa
imposible.
Tenemos dos discursos diametralmente
distintos, ambos sustentados en sistemas mediáticos nunca antes vistos. Esto
genera una radicalización y polarización de la sociedad y la política. Esta radicalización
del sujeto vuelve más fácil defender un discurso alejado del hecho. Sumado al
imparable crecimiento que tienen las estructuras comunicativas, nos acercamos a
un futuro donde la sociedad parecería vivir en dos mundos distintos. Pero en la
misma tierra.
Trump perdió, sí. Pero saco 70
millones de votos.
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