Psicologia de las masas, anotaciones

 Estas semanas me encontré leyendo “Psicologia de las masas” de Gustave Le Bon. Un libro escrito en 1905, en pleno auge del positivismo y el darwinismo social. El autor es el típico familiar que de vez en cuando suelta un comentario del estilo “Esos tipos si son negros. Negros de mente me refiero, obvio”. Para aclarar las cosas, es un libro que esta en gran parte mal. Sin embargo, pese a que las justificaciones que usa están mal, considero que las conclusiones a las que llega, no son del todo erradas.

El advenimiento de las masas es imparable. En la “época de las masas” son ellas las que marcan el ritmo. Cualquiera que lea estas páginas terminaría pensando que la revolución socialista es imparable.

Las civilizaciones han sido creadas y han estado guiadas, hasta ahora, por una reducida aristocracia intelectual, jamás por las masas que no tienen poder más que para destruir.” Actualmente,  “[las masas] Fundan sindicatos, ante los cuales capitulan todos los poderes, bolsas de trabajo que, pese a las leyes económicas, tienden a regir las condiciones laborales y salariales.”[1]

Estudia como en determinadas circunstancias un grupo de seres humanos se aglomera, formando una masa, de la cual emergen características que no se encuentran presentes en los individuos por separado.

El principal factor que domina la psicología de las masas es la raza,

“Cada raza es portadora en su constitución mental de las leyes de sus destinos y quizá obedezca a tales leyes a causa de un instinto ineludible, incluso en sus impulsos más aparentemente irracionales.”[2]

Lo que Le Bon le atribuye a la raza podemos entenderlo como la noción de Bourdieu de “habitus” del individuo formado en sociedad. Esto quiere decir una serie de disposiciones (normas reglas y principios) duraderas y transferibles. Funciona como un organizador de la vida social y brinda al sujeto un esquema de percepción-acción.  Es lo que permite la reproducción social de las condiciones que lo originaron. (En las anotaciones sobre Bourdieu esta explicado más extensamente).

En los cimientos psicológicos de las masas se sustentan las civilizaciones, y cuando estos se pudren, las civilizaciones también.

“Con la definitiva pérdida del antiguo ideal, la raza concluye perdiendo también su alma. […] La civilización carece ya de solidez y cae a merced de todos los azares. La plebe es reina y los bárbaros avanzan. La civilización puede parecer aún brillante, puesto que conserva la fachada exterior creada por un prolongado pasado, pero en realidad se trata de un edificio en ruinas que no está sostenido ya por nada y que se hundirá a la primera tormenta.”[3]

¿Puede estar sucediendo esto con las democracias liberales? Hay una creciente desconfianza en el sistema democrático como mecanismo de resolución de conflictos y en la ciencia como herramienta genuina de obtención de conocimiento. Quizás la elección de líderes autoritarios (como el fenómeno de Trump) trate de funcionar a modo de “sustituto” de estos ideales que se desvanecen. En el contexto de instituciones decadentes (Que vemos con el aumento de corrupción y burocracia) tal vez un líder fuerte sirva para estabilizar un sistema que cae.

“La disolución de la personalidad consciente y la orientación de los sentimientos y pensamientos en un mismo sentido, que son los primeros rasgos de la masa en vías de organizarse, no implican siempre la presencia simultánea de varios individuos en un mismo lugar. Millares de sujetos separados entre sí  […] pueden adquirir las características de una masa psicológica.”[4]

¿Qué actualidad tiene este texto cuando se incorpora el factor de las redes sociales? ¿Hay actualmente una necesidad constante de fundirse en la masa?

El hecho más llamativo que presenta una masa psicológica es el siguiente: sean cuales fueren los individuos que la componen, por similares o distintos que puedan ser su género de vida, ocupaciones, carácter o inteligencia, el simple hecho de que se hayan transformado en masa les dota de una especie de alma colectiva. Este alma les hace sentir, pensar y actuar de un modo completamente distinto de como lo haría cada uno de ellos por separado.[5]



[1] Gustave Le Bon, Psicologia de las masas (1905) 11

[2] Op cit 58

[3] Op cit 103

[4] Op cit 15

[5] Op cit 16

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