Anotaciones sobre la militancia
Odio a los indiferentes.
Son el peso muerto de la historia
Gramsci
Es común escuchar en manifestaciones ir y venir declaraciones como “X es un tibio” “Y no sale del libro, tiene que ser mas pragmático” “Si son tan intransigentes no van a ganar una elección nunca”. Y aparece el debate ¿Uno puede o debe transar con el sistema? ¿Hay que ser pragmáticos a toda costa? ¿Estos son los medios para conseguir lo que buscamos?
“Los extremos nunca son buenos” es otra frase de molde que se escucha repetidamente, casi siempre de gente que no milita en ninguna causa, que se remonta (inconscientemente) al ideal de justicia de Aristóteles, donde lo justo era encontrar el punto medio entre dos extremos. El problema de este enunciado de tía norma, que suena claro y bello, es que no siempre es fácil encontrar los extremos. ¿Entre robarle a una persona y robarle a 10 el punto medio es robarle a 5? Si bien este ejemplo es exagerado, ya que tanto robarle a uno como a diez son parte del mismo extremo, nos puede ilustrar que hay situaciones donde es confuso situarnos para buscar el equilibrio. Y mas cuando un grupo del espectro político esta tan radicalizado. Lo cual generalmente lleva a crear un contrapeso del otro lado.
Como mi alma de socialdemócrata me indica, no se puede lograr un cambio social a los palos y sin mediar. Porque la dicotomía entre “Todo o nada” generalmente es falsa y hay que aceptar un “Esto o nada”. Sobre todo para movimientos que no cuentan con un ferviente apoyo popular, como el veganismo o el ambientalismo. Movimientos mas maduros, tales como el feminismo puede llevar mas allá sus reclamos, pero tampoco puede llegar al “todo o nada”. Porque cuando llegamos al momento donde es factible reclamar el “todo” de nuestra lucha, ya la opción de “nada” es irreal.
Para poner un ejemplo histórico, la lucha contra el racismo no termino con el fin de la esclavitud. No termino a día de hoy siquiera, donde todavía hay marginación hacia ciertas comunidades y la repartición de los recursos no es ecuánime en absoluto. Si los esclavos del 1600 hubieran reclamado la igualdad total o nada, se hubieran quedado bastante decepcionados (los hubieran matado seguro). Y ahora, luego de numerosos avances parciales a favor de la igualdad, donde el todo (o lo que actualmente podríamos considerar el todo) está más cerca, la opción de la nada ya no existe. Anotaciones sobre la actitud militante
// Vuelvo a esta entrada después de más de dos años. Lo escribí cuando no militaba políticamente de forma orgánica. Si bien son cosas bastante generales creo que mantengo la línea general. ¿Pero cuál era la crítica? y si no había crítica ¿A donde apuntaba?
Creo que era un texto más dedicado a la tía norma genérica que a alguien militante. A esa persona que desde afuera mira con escepticismo a la gente militante. Habiendo terminado 2023 con una de las campañas presidenciales más largas de la historia, creo que esa perspectiva se volvió muy común. O por lo menos logro conquistar ese “sentido común” sobre la política (que siempre es de derecha). Preguntas cómo “¿Vas a bancarlo a este gobierno? ¿No te das cuenta que te manipulan?”. Como si por no participar en nada te hiciera impune. Como si diciendo “son todos una mierda” (independientemente de que lo sean) te pudieras desligar de tu responsabilidad ciudadana. Pero la verdad es que no funciona así. No se puede barajar y dar de nuevo. Vas a tener que votar igual. Y alguna de esas opciones va a ser presidente el 10 de diciembre.
Conclusion. Toma decisiones y bancatela.
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