Revisionismo Historico
¿Podemos revisar la historia? ¿Tiene sentido quedarse en el
pasado?
Partiendo de que toda interpretación histórica
es fragmentaria, es decir, no puede haber historia sin un punto de vista; la
historia tiene que ser selectiva, si no quiere ahogarse en un mar de datos
pobres y mal relacionados. Lo cual abre la posibilidad de mantener, en
conflicto o en coexistencia, varias interpretaciones históricas en simultaneo.
Por lo cual, descartamos que sea posible una mirada histórica inerte, desentendida
de las vicisitudes políticas del presente. Esto no significa que podamos torcer
y falsear los hechos hasta que cuadren con un marco de ideas preconcebidas o
que podamos desdeñar los hechos que no cuadren. Por el contrario, todos los
datos que estén a mano y tengan relación con nuestro punto de vista deben ser
considerados cuidadosa y objetivamente (en tanto que son sometibles a discusión
y no dependen de teorías metafisicas).
Dado que el pasado es usado para
justificar el presente, el pasado es fuertemente político y puede (y debe) para
ser discutido. Además, constantemente salen a luz nuevos datos, o se
reinterpretan datos conocidos, que nos hacen mirar con otros ojos a personajes
y situaciones de la historia.
Por
ejemplo, en la actualidad el personaje de Sarmiento se encuentra entre dos
lecturas. Quienes lo ven como el padre del aula, quien favoreció el desarrollo
de las líneas de teléfono y ferrocarril, el primero en llevar a cabo un censo a
nivel nacional entre otros logros.
“Todos los problemas son
problemas de educación” Recuerdos de Provincia (1850).
“Las ideas no se matan”
Esculpida en la Quebrada de Zonda
Y
desde la vereda de enfrente quienes lo ven como autor intelectual del genocidio
indígena llevado a cabo a finales de siglo XIX, con un profundo odio hacia al
nativo que consideraba inferior y quien ofrecio la Patagonia a los chilenos,
para que no caiga en manos de su enemigo político, Juan Manuel de Rosas.
“No trate de economizar
sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La
sangre de esa chusma criolla incivil, bárbara y ruda es lo único que tienen de
seres humanos” (Carta a Bartolomé Mitre, 20 de septiembre de 1861).
Volviendo
a la idea de que toda interpretación es en esencia fragmentaria ¿Una lectura de
sarmiento niega a la otra? ¿A cuál le damos más importancia?
Algo
que debemos evitar a la hora de leer la historia es leerla de adelante para atrás.
La vida social humana, los grupos sociales y los conflictos no están determinados.
Los eventos históricos no son “necesarios” en tanto que no son inevitables. Esa
visión hegeliana-marxista de una evolución lineal de la historia demostró ser
incompleta para entender la realidad. ¿Esto que quiere decir? Que no debemos
leer al pasado sabiendo como termino en el día de hoy. No podemos leer a Rosas
o a San Martin desde el Peronismo. Eso es justamente torcer los hechos para que
encajen en nuestro relato. Sin embargo, al mismo tiempo, es inevitable leerlo
desde nuestro tiempo. Muchas veces inconscientemente al ver una serie de
eventos, los vemos en dirección a un lado. La revolución de mayo en dirección a
1816. La elección de Perón en 1972 en dirección al golpe de 1976. Hay que
evitarlo.
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